Hace ya algunos años. Acababa de acontecer el desastre de las torres gemelas y envié esta carta al director del Diario Jaén. Me gustaría compartirla con vosotros.
Carta a la Humanidad...
Soy un hombre, sólamente un ser humano que consternado he asistido a una muerte más que anunciada, sin embargo una pregunta asalta mi mente, una pregunta muy distinta de las que escucho estos días tan a menudo en televisión y radio. No quiero saber quién, ni de dónde, ni cómo vamos a vengarmos, ni como se va a iniciar una guerra ni nada similar. Lo único que quiero preguntarme es qué hemos hecho los hombres para llegar a una situación tan desesperada, y lo que es casi más importante, por qué hemos tenido que esperar a que ocurra algo así para empezar a darnos cuenta... y sin embargo, sólo pensamos en venganza y en odio... Señoras y señores, me parece muy triste.
Hemos de darnos cuenta que esto no ha sido un hecho asislado, que llevamos fomentando la violencia y los crímenes desde hace mucho tiempo... rezo para que las personas que han muerto en este atentado disfruten ahora de los placeres del paraíso, al igual que lo hago a diario por las personas que se mueren de hambre, de sed, asesinados o víctimas de las políticas de todos los gobiernos. No busquemos culpables, porque los culpables somos nosotros. Somos culpables de ser precisamente lo contrario de lo que deberíamos ser, somos culpables de ser inhumanos, de no ver más allá de nuestras narices, y sólo pensar en nosotros mismos.
Señoras y señores, vivimos en un mundo muy pequeño, y somos muchas personas que deberíamos consideranos hermanos, y sin embargo sólamente pensamos en salir airosos egosístamente mientras que nos olvidamos de los demás... y ¿Ahora pedimos venganza?, tan sólo nos han enterrado en la fosa que nosotros llevamos cavando mucho tiempo.
Ahora tenemos la oportunidad de darnos cuenta de lo que está pasando y obrar en consecuencia, pero mientras respondamos a la fuerza con fuerza, a la violencia con violencia, tendremos más de lo mismo. La violencia lo es tanto cuando se asesina a sangre fría como cuando se deja morir con más sangre fría aún a nuestros hermanos de este Planeta Tierra, que es nuestro, de todos.
Yo creo en Dios, pero les propondría una reflexión igualmente a los no creyentes. Ponderad por un momento en vuestro corazón y en vuestra mente si la mejor solución es responder con brutalidad y a ciegas a la pobre gente del mundo, o si por el contrario, deberíamos cambiar nuestras formas de pensar y hacernos tolerantes, caritativos, comprensivos, bondadosos y muchos otros adjetivos que todos conocemos para hacer un mundo mejor desde lo más pequeño a lo más grande. Pero tened en cuenta una cosa, esto hay que hacerlo de corazón, sino de nada servirá. Pensad esto, pensadlo bien y obrad en consecuencia.
26 octubre 2006
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